La Psicología Como Engaño
El libro La Psicología como engaño, escrito por Edgar Barrero Cuéllar, hace una crítica fuerte a la forma en que se ha enseñado y practicado la psicología en América Latina, especialmente en Colombia. Según el autor, desde que esta disciplina llegó al país, ha estado más preocupada por copiar modelos de Europa y Estados Unidos que por entender y ayudar a resolver los problemas reales de las personas, como la violencia, la pobreza y la injusticia social. Barrero muestra cómo la psicología ha servido más para controlar y adaptar a las personas a un sistema desigual, en vez de buscar su bienestar o transformación. Muchas veces, en lugar de acompañar a quienes más lo necesitan, la psicología se ha alejado de ellos y ha trabajado sólo para quienes pueden pagar por sus servicios.
Frente a esto, Barrero propone una nueva forma de hacer psicología, a la que llama Psicología de la liberación. Esta idea parte de reconocer que la psicología no puede ser neutral y que debe tomar posición a favor de los pueblos oprimidos y excluidos. Inspirado en pensadores como Ignacio Martín-Baró, el autor dice que el trabajo del psicólogo debe comenzar con una mirada crítica sobre la realidad y sobre sí mismo, dejando atrás la forma tradicional y buscando realmente ayudar a las comunidades desde sus propias necesidades y conocimientos. Esta psicología no se basa en aplicar técnicas aprendidas de memoria, sino en escuchar, acompañar, reflexionar y actuar junto a las personas para transformar sus condiciones de vida.
Además, el autor resalta que es muy importante cambiar la manera en que se forman los psicólogos y psicólogas en las universidades. Muchas veces, los estudiantes aprenden teorías que no tienen relación con lo que viven las personas en sus comunidades. Por eso, Barrero dice que es necesario que la formación sea más humana, más cercana a la realidad de los pueblos y que enseñe a los futuros profesionales a comprometerse con los problemas sociales. También habla de la importancia de investigar temas que realmente afecten a la gente y no solo lo que piden las instituciones académicas. Una psicología comprometida no puede quedarse en discursos bonitos; debe traducirse en acciones concretas que defiendan la vida, la dignidad y los derechos de todos.
Por último, Barrero plantea una pregunta muy importante: ¿la psicología debe adaptarse al sistema o ayudar a transformarlo? Para él, la verdadera psicología es la que se atreve a subvertir, es decir, a cambiar las cosas desde la raíz. Esto significa que el psicólogo no debe conformarse con lo que hay, sino imaginar y construir, junto a otros, una sociedad más justa. La Psicología de la liberación es una propuesta para que esta disciplina deje de ser un instrumento de control y se convierta en una herramienta de esperanza, solidaridad y cambio. En lugar de quedarse callada frente al sufrimiento, debe estar al lado de quienes luchan por un mundo mejor.
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